Personas

Siempre he estado rodeado de personas. Algunas pasaron de largo, dejando apenas un rastro leve, como el eco de una conversación que se disuelve en el aire. Pero hubo otras que dejaron una marca profunda, imposible de olvidar. Personas que, por su manera de mirar, de hablar o simplemente de estar, se quedaron conmigo para siempre.

Estas fotografías no son solo retratos: son encuentros. Momentos en los que alguien dijo más con su silencio que con sus palabras. Recuerdo, por ejemplo, aquella mujer que me miró con una mezcla de tristeza y ternura, como si adivinara algo que yo aún no sabía de mí mismo. O aquel hombre que, entre risas, escondía el cansancio de toda una vida, y aun así tenía la dignidad de quien sigue de pie.

Son rostros que vuelven cuando menos lo espero. A veces en sueños, a veces en la forma en que la luz cae sobre una silla vacía. Cada uno de ellos me dejó algo: una enseñanza, una herida, una certeza.

Estas personas -presentes o ausentes- son parte de lo que soy. Y mientras las recuerde, seguirán viviendo en mí, en mis imágenes, en mi manera de mirar el mundo.